las causas de los alzamientos de los comuneros en 1762 y 1780
Se conoce bajo el nombre de Revolución Hispanoamericana al conjunto de movimientos ocurridos en las colonias españolas en América, que tuvo como resultado la independencia política de dichos territorios. Esos movimientos comienzan entre 1808 y1810, pero sus antecedentes se encuentran en las últimas décadas del siglo XVIII, cuando en las colonias se produce un agitamiento intelectual y se desarrollaran rebeliones locales que ya anuncian el clima de descontento que va a ser uno de los factores de la revolución. En un primer momento esos movimientos no tuvieron carácter separatista, sino que expresaban el deseo de los criollos de intervenir en el gobierno, pero con el paso de los años se transformaron en una verdadera guerra de independencia. El periodo de la revolución culmina en 1825 con el retiro de los últimos ejércitos españoles que aún se encontraban en América, y a partir de ese momento quedan constituido los estados hispanoamericanos independientes (algunos antes, otros después del año 1825, pero se toma este año simbólicamente).Los historiadores ubican a la Revolución Hispanoamericana como parte del ciclo de revoluciones liberales o burguesas que se producen a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX (Rev. de las colonias inglesas en América del Norte, Revolución Francesa) y que habían sido precedidas por la Revolución Gloriosa en Inglaterra (1688) y cuyo resultado fue la puesta en práctica de las nuevas ideas impulsadas por la burguesía.
Insurrección de los comuneros
La insurrección de los comuneros fue un levantamiento armado gestado en el Virreinato de la Nueva Granada en 1781. Este tuvo lugar en lo que hoy es el departamento de Santander, Colombia. La insurrección estuvo motivada por la necesidad de reclamar un mejor tratamiento económico, como la rebaja de los impuestos por parte de la corona Española.
La insurrección de 1781
Aunque ya en 1752 y 1764-1767 habían estallado motines contra el monopolio del aguardiente, fueron las medidas tomadas a fines de la década de 1770, que provocaron que el nuevo levantamiento tomara una magnitud sin precedentes. En 1779 una fuerza de 1.500 indígenas se rebelaron pero resultaron dispersados.En los últimos meses de 1780 hubo motines contra los guardas de la renta del tabaco en Simacota, Mogotes y Charalá, pero la cabeza del movimiento fue la ciudad de Socorro, en donde el 16 de marzo de 1781, Manuela Beltrán rompió el edicto referente a las nuevas contribuciones, a los gritos de “viva el Rey y muera el mal gobierno. No queremos pagar la armada de Barlovento”.En sus comienzos los protagonistas visibles eran los pobres, tanto mujeres como hombres. Las revueltas comenzaron luego a ser dirigidas por personas un poco mejor ubicadas (comerciantes, carniceros, pequeños agricultores) y la rebelión tomó forma. La presión logró que algunos hombres de prestigio se comprometieran en ella. También se incorporaron indígenas, liderados por Ambrosio Pisco, un cacique rico. Ellos agregaron al pliego de demandas la devolución de tierras tomadas a las comunidades amerindias.Como general de los insurrectos fue elegido Juan Francisco Berbeo, en asocio de Salvador Plata, Antonio Monsalve, y Francisco Rosillo, quienes constituyeron la junta llamada “El Común” de donde les vino el nombre de “Comuneros”. Se reunieron en el Socorro cerca de 4.000 hombres que marcharon en dirección a Santafé (hoy Bogotá).En el camino se agregaron voluntarios de otras poblaciones hasta completar un cuerpo de 20.000 hombres y, en el Puente Real (hoy Puente Nacional), cerca a Vélez se encontraron con la pequeña tropa enviada desde Santafé a órdenes de José Osorio y del capitán Joaquín de la Barrera, quienes no pudieron interrumpir el avance de los comuneros y, mientras el regente Gutiérrez de Piñeres salía en precipitada marcha hacia Cartagena de Indias, el gobierno acordó impedir la llegada y designó al oidor Vasco y Vargas y al alcalde don Eustaquio Galavís. El arzobispo (y después virrey) Antonio Caballero y Góngora ayudó con su presencia a las negociaciones.
licenciada esto nos habla sobre la causas que tuvo los alzamientos de los comuneros de 1762 y 1780 y sobre todo de la insurrección de 1781.
ResponderEliminaresto nos quiere decir que los criollos y españoles. El poder político y el poder económico. - La riqueza frondista. - El Marqués de San Jorge. - Las "sesenta personas". Génesis de una oligarquía. - Conflictos entre el Virrey y el Visitador. - La presencia del pueblo. - ¡Viva el Rey y abajo el mal gobierno! - Manuela Beltrán. - Las coartadas. - Plata y Barbeo. - Los criollos arrepentidos. - José Antonio Galán, personero de los desheredados. - Indigenismo. - Cosecheros y campesinos. - Libertad de los esclavos. - Se prepara la reacción. AUNQUE la política colonial borbónica afectaba indistintamente a todas las clases sociales americanas, las primeras manifestaciones de resistencia a ella se hicieron sentir en el marco de los estamentos acaudalados, porque el arbitrismo despótico de la Metrópoli condujo al rápido recrudecimiento del antiguo antagonismo entre criollos y españoles, antagonismo cuya eficacia perturbadora dependía de que los dos estamentos representaban, respectivamente, los poderes más importantes de la sociedad colonial: los españoles el poder político y los criollos el poder económico. Las causas de esta dicotomía social se comprenden fácilmente si se tiene en cuenta que los criollos eran los descendientes de los conquistadores y encomenderos y de ellos habían heredado sus vastas propiedades, al tiempo que el núcleo español estaba constituido por los funcionarios públicos - a quienes la legislación indiana tenía prohibido emprender negocios en la jurisdicción donde desempeñaban sus cargos -, y por los emigrantes peninsulares que llegaban periódicamente al Nuevo Mundo, quienes sólo de manera excepcional eran poseedores de gran fortuna. Resulta comprensible, por tanto, el resentimiento que sentían los criollos al verse sistemáticamente excluidos de los altos cargos de la administración, no obstante la preeminencia social que les daba su riqueza, al tiempo que dichos destinos eran desempeñados por españoles sin los antecedentes sociales ni la fortuna de que tanto se envanecían los grandes señores de la oligarquía criolla. «No era esto lo peor, - dicen Jorge Juan y Antonio Ulloa - la elección de los funcionarios (por la Monarquía) era todavía más provocadora. El ayuda de cámara de un secretario de Estado estaba seguro de hallar premiada su adulación con un gobierno en América; el hermano de una dama cortesana, bajo la protección de algún grande, iba de intendente a un provincia; el leguleyo intrigante, que había servido de instrumento para lograr el deseo de algún favorecido de la Corte, era nombrado Regente u Oidor de una Audiencia; y el barbero de alguna persona real estaba seguro de ver a su hijo, hecho, a lo menos, administrador de una aduana principal».
SEGOVIA MONTALVAN JULISSA NOVENO "C"